Tarde o temprano llega: cinco, siete, diez operaciones seguidas cerradas en el stop. La reacción casi universal es pensar que algo se ha roto, que el mercado ha cambiado o que el sistema nunca funcionó. A veces es verdad. Pero la mayoría de las veces la racha no es una avería: es una parte prevista del funcionamiento normal de cualquier forma de operar que no acierte siempre, y aparece más larga y más a menudo de lo que la intuición está dispuesta a aceptar.
El artículo sobre drawdown ya explica cuánto capital se lleva una racha según el riesgo por operación. Este va a lo anterior y a lo posterior: cuánto mide la racha que debes esperar, cuánto tiempo puede pasar un sistema ganador en negativo, cómo distinguir una racha normal de un sistema roto y qué hacer para atravesarla sin empeorarla.
1. Por qué la intuición se queda corta
Cuando a alguien se le pide que escriba de cabeza una secuencia aleatoria de caras y cruces, casi nunca pone más de cuatro iguales seguidas, porque una serie larga le parece poco aleatoria. Sin embargo, al lanzar una moneda real 100 veces, la racha más larga de cruces es de seis en un caso típico, y en casi un tercio de las series llega a siete o más. El azar produce rachas mucho más largas de las que nos parecen razonables.
En trading esto pesa todavía más, porque los sistemas que funcionan rara vez aciertan la mitad de las veces. Un sistema que gana el 40% de sus operaciones con un objetivo de 2R tiene una esperanza claramente positiva, como se desarrolla en el artículo de ratio riesgo-beneficio, pero pierde seis de cada diez. Con 200 operaciones, su racha perdedora más larga es de nueve en un caso típico, y una de cada seis series de 200 operaciones contiene una racha de doce o más. Nada de eso indica que el sistema haya dejado de funcionar.
2. Una regla para saber qué racha esperar
Existe una aproximación sencilla para la racha más larga en una serie de operaciones independientes, conocida desde los trabajos de Mark Schilling sobre rachas en lanzamientos de moneda. Si haces n operaciones, aciertas con probabilidad p y fallas con probabilidad q = 1 − p, la racha perdedora más larga ronda el logaritmo de (n × p) dividido entre el logaritmo de (1 / q).
No hace falta hacer la cuenta cada vez. Estas son las cifras exactas, calculadas para series de operaciones independientes. La primera es la racha más larga en un caso típico (la mediana) y la segunda la que se alcanza o supera en una de cada diez series:
- 30% de aciertos: 10 y 15 en 100 operaciones; 15 y 20 en 500.
- 40% de aciertos: 7 y 11 en 100 operaciones; 9 y 12 en 200; 11 y 14 en 500.
- 50% de aciertos: 6 y 8 en 100 operaciones; 8 y 11 en 500.
- 60% de aciertos: 4 y 6 en 100 operaciones; 6 y 8 en 500.
Hay dos lecturas importantes. La primera es que la racha depende sobre todo del porcentaje de aciertos: bajar del 50% al 30% casi duplica la racha esperable. La segunda, menos evidente, es que la racha máxima crece con el número de operaciones. Crece despacio, de forma logarítmica, pero nunca deja de crecer: la racha que no apareció en tus primeras 50 operaciones aparecerá en las siguientes 500. Por eso un backtest de cien operaciones casi siempre subestima la peor racha que vas a vivir en real, aunque la estrategia sea exactamente igual de buena.
3. Un sistema ganador puede perder durante meses
La racha de pérdidas consecutivas es la forma más visible del problema, pero no la única. Lo que de verdad desgasta es que el saldo no avance durante mucho tiempo, aunque entre medias haya operaciones ganadoras. Tomando el mismo sistema, 40% de aciertos y objetivo de 2R, con una esperanza de +0,2R por operación, la probabilidad de ir en negativo tras un número dado de operaciones es:
- Tras 20 operaciones: 25%. Una de cada cuatro veces, el primer mes de un sistema rentable sale en pérdidas.
- Tras 50 operaciones: 16%.
- Tras 100 operaciones: 9%.
- Tras 200 operaciones: 2,5%.
Y hay una cifra que casi nadie calcula: cuánto tiempo pasa el sistema por debajo de su máximo anterior. Simulando 20.000 series de 200 operaciones, el tramo más largo sin marcar un nuevo máximo de saldo es de 56 operaciones en un caso típico, y una de cada diez veces supera las 114. Es decir, un sistema con ventaja real puede pasar más de la mitad del año sin superar su mejor momento. En esas mismas series, la caída máxima típica es de 12R, una de cada diez veces llega a 20R y una de cada cien a 30R.
Ese tramo de estancamiento es donde se abandona la mayoría de los sistemas, no en la racha de pérdidas en sí. La racha duele unos días; el estancamiento erosiona la confianza durante semanas.
4. La siguiente operación no sabe nada de la racha
Si las operaciones son independientes, la probabilidad de ganar la siguiente es la misma después de diez pérdidas que después de diez ganancias. La racha no carga ningún muelle. De ahí salen dos errores simétricos, ambos muy habituales:
- Ya me toca ganar: es la falacia del jugador. Lleva a aumentar el tamaño después de las pérdidas para recuperar más rápido. Llevado al extremo es una martingala: con un 40% de aciertos, duplicar el riesgo tras cada pérdida desde un 1% supone arriesgar más del 100% de la cuenta en la octava operación de una racha que, como se ha visto, es perfectamente normal. Es la misma aritmética que convierte el apalancamiento en ruina.
- Estoy gafado: el error contrario. Tras varias pérdidas se empiezan a saltar entradas válidas o a cerrar las ganadoras antes de tiempo. El resultado es que te quedas con las pérdidas de la racha y renuncias a las ganancias que la compensan, que son precisamente las que hacen positiva la esperanza.
Ninguno de los dos cambia la probabilidad de la operación siguiente. Lo que cambian es el sistema que estás operando, sin haberlo decidido ni medido. Los mecanismos psicológicos que hay detrás, la aversión a la pérdida y la necesidad de recuperar lo perdido, están desarrollados en el artículo sobre sesgos cognitivos.
5. Cuando las operaciones no son independientes
Todas las cifras anteriores suponen que cada operación es una tirada independiente con la misma probabilidad. Es un supuesto cómodo y, siendo honestos, optimista. Los mercados atraviesan regímenes: una estrategia de seguimiento de tendencia acierta más en fases tendenciales y menos en rangos laterales, y esas fases duran semanas o meses. Las pérdidas tienden entonces a agruparse.
Para ver cuánto cambia, se puede simular el mismo sistema con un 40% de aciertos de media, pero alternando fases en las que acierta el 50% con fases en las que acierta el 30%, de unas 40 operaciones de duración media. La esperanza a largo plazo es idéntica. Sin embargo, en series de 200 operaciones la racha que se alcanza una de cada diez veces pasa de 12 a 15, la caída máxima en ese mismo caso sube de 20R a 31R, y el tramo típico sin nuevos máximos pasa de 56 a 73 operaciones.
La conclusión práctica es que las tablas de la sección 2 son un suelo, no un techo. Si tu estrategia depende de un tipo de mercado, cuenta con rachas y estancamientos más largos que los del cálculo teórico.
6. Racha normal o sistema roto
Aquí no hay atajo: una racha, por sí sola, casi nunca prueba nada. Una racha muy larga es poco probable con un sistema sano, pero también es poco probable que un sistema roto la produzca exactamente ahora. Lo que sí se puede hacer es reunir varias pruebas, y casi todas salen del diario de operaciones:
- Compárala con tu propia distribución: con tu porcentaje de aciertos y tu número de operaciones, busca en las cifras de la sección 2 qué racha es normal. Una racha dentro de lo que sale una de cada diez veces no es una señal; una que supera con claridad lo que sale una de cada cien merece revisión, aunque no sea una condena.
- Mira cómo son las pérdidas: si son pérdidas de 1R en el stop previsto, el sistema está funcionando como se diseñó y simplemente está perdiendo. Si son de 1,5R o 2R porque los stops se han movido o la ejecución ha empeorado, el problema no es el sistema, es cómo se está operando.
- Revisa si has seguido las reglas: una racha en la que la mitad de las entradas no cumplían el plan no dice nada sobre el plan.
- Pregúntate si ha cambiado la condición de la que vive tu ventaja: un sistema tendencial en un mercado lateral, o uno que dependía de la volatilidad en un periodo de calma. Esto es lo único que de verdad indica que el sistema puede haber dejado de funcionar, y se juzga mirando el mercado, no el saldo.
Lo más útil es fijar los umbrales antes de que llegue la racha, cuando se piensa con calma: por ejemplo, si la caída supera tantas R o la racha supera tal longitud, dejo de operar en real, reviso y sigo con tamaño reducido o en simulado hasta tener datos. Una decisión tomada en frío y escrita vale más que diez tomadas en caliente.
7. Cómo se sobrevive
Sobrevivir a una racha no consiste en evitarla, que es imposible, sino en llegar a ella con un tamaño que la haga soportable y con reglas que impidan empeorarla.
- Elige el tamaño pensando en la racha: si el escenario de una vez cada cien es una caída de 30R, arriesgar un 1% por operación supone una caída cercana al 26% de la cuenta; arriesgar un 0,5%, alrededor del 14%. La primera cifra hace que mucha gente abandone; la segunda se puede aguantar. La gestión de riesgo empieza aquí, no en el stop de cada operación.
- Usa riesgo porcentual, no fijo: arriesgar un porcentaje del saldo actual reduce el tamaño automáticamente a medida que cae la cuenta, sin decisiones emocionales de por medio. Frena la recuperación, pero también frena la caída.
- Ponte un freno diario o tras N pérdidas: un límite de pérdida diaria o una pausa tras cierto número de pérdidas seguidas no mejora la estadística, porque la operación que te saltas tiene la misma probabilidad que cualquier otra. Lo que protege es la calidad de tus decisiones, que es lo primero que se degrada en una racha. Tiene un coste, perder alguna operación buena, y conviene asumirlo sabiendo que es un coste.
- No cambies de sistema en mitad de la racha: abandonar una estrategia tras una mala racha significa quedarse con todas sus pérdidas y ninguna de sus ganancias posteriores, y la nueva estrategia empezará con sus propias rachas, que tampoco conoces. Saltar de sistema en sistema es la forma más segura de vivir solo los tramos malos de cada uno. El impulso de cambiar a lo que está funcionando ahora tiene mucho de FOMO.
- Mide el proceso, no el saldo: durante la racha, la pregunta útil no es cuánto he perdido sino si cada operación cumplía el plan. Si la respuesta es sí, estás haciendo exactamente lo que el sistema necesita para que su ventaja aparezca.
Ninguna de estas medidas garantiza que el sistema sea bueno. Si no tiene ventaja, sobrevivir a la racha solo retrasa la conclusión. Lo que sí garantizan es que, si la tiene, sigas operando cuando llegue el momento de verla.
La racha perdedora no es un accidente que les pasa a los sistemas malos: es el precio de entrada de cualquier sistema que no acierte siempre, y su tamaño se puede calcular de antemano. Calcula qué racha y qué estancamiento esperar con tus cifras, asume que la realidad será algo peor, ajusta el tamaño para soportarlo y decide por escrito cuándo revisarás el sistema. Lo que no se ha previsto se vive como una crisis; lo que se ha previsto se vive como una mala semana.