Conceptos Básicos

Qué es un market maker: quién está al otro lado de tu orden y por qué el precio se mueve así

Por TradingVital • Lectura de 14 min

Cada vez que pulsas comprar, alguien te vende. Parece una obviedad, pero desmonta una de las frases más repetidas del trading: que el precio sube porque hay más compradores que vendedores. En cada operación hay exactamente la misma cantidad comprada que vendida, así que esa explicación no puede ser cierta. Lo que mueve el precio es otra cosa: quién tiene prisa, quién está esperando con órdenes puestas y cómo reacciona el que espera cuando ve llegar a los que tienen prisa. En los mercados líquidos, el que espera casi siempre es un creador de mercado, o market maker, y entender su negocio explica buena parte de lo que ves en el gráfico.

Quién está al otro lado de tu orden

En un exchange, las órdenes que esperan en el libro son la liquidez, y quien las pone es el maker. Quien llega y las ejecuta al momento es el taker. Si ya has leído cómo funcionan los tipos de orden, sabes que una orden a mercado siempre es taker: cruza la horquilla y se queda con la mejor oferta disponible. La pregunta es de quién es esa oferta.

En los pares grandes, la mayor parte de la liquidez que hay pegada al precio no la ponen particulares, sino empresas que se dedican a eso: cotizan a la vez una compra y una venta en cientos de pares, actualizan sus precios muchas veces por segundo y viven de la diferencia. No apuestan a que el precio suba o baje. Su producto es la inmediatez: te venden la posibilidad de operar ahora, sin esperar a que aparezca otra persona con la orden contraria.

Cómo gana dinero un creador de mercado

Imagina un token que cotiza a 100 dólares. El creador de mercado pone una orden de compra a 99,95 y una de venta a 100,05. La horquilla es del 0,10%. Si llega alguien que quiere vender a mercado, le compra a 99,95; si después llega alguien que quiere comprar, le vende a 100,05. Ha ganado 0,10 dólares por unidad sin haber acertado ninguna dirección, y vuelve a estar sin posición. Repetido miles de veces al día en cientos de pares, ese margen diminuto es el negocio.

A eso se suman, en algunos exchanges, los reembolsos por aportar liquidez: los niveles más altos de volumen pagan comisión cero o incluso cobran una pequeña cantidad por cada orden maker ejecutada. Pero el margen no es gratis. Tiene dos enemigos, y los dos explican por qué el precio se mueve como se mueve.

La selección adversa: el cliente que sabe más que tú

Este es el concepto central, y merece una cuenta. Supón que, de cada diez operaciones que recibe el creador de mercado, nueve vienen de gente sin información especial: alguien que compra porque cobra la nómina, alguien que vende para pagar algo, un bot que reequilibra una cartera. Con esas gana la mitad de la horquilla, un 0,05%. La décima viene de alguien que sabe algo: ha visto antes un dato, ha detectado una orden enorme en otro exchange o simplemente es más rápido. Después de su operación, el precio se mueve un 0,5% en contra del creador de mercado.

La regla que sale de ahí es muy útil: la media horquilla tiene que ser, como mínimo, la probabilidad de estar enfrente de alguien informado multiplicada por lo que se mueve el precio cuando lo está. Si la proporción de operaciones informadas pasa de una de cada diez a dos de cada diez, la media horquilla tiene que duplicarse, del 0,05% al 0,10%. Por eso la horquilla se abre justo antes de un dato de inflación o de una reunión de la Reserva Federal, cuando el mercado está nervioso o cuando el par es pequeño y cualquiera con algo de información pesa mucho. No es que el creador de mercado se aproveche del momento: es que en ese momento operar contigo es más peligroso para él, y lo cobra.

Esto tiene una consecuencia que casi nadie cuenta. Como se explica en el artículo sobre temporalidades, las órdenes limitadas te ahorran la horquilla, pero se ejecutan con más facilidad justo cuando el precio va a seguir en tu contra. Cuando pones una orden limitada, el creador de mercado eres tú, y heredas su problema.

Por qué el precio se mueve como se mueve

Ahora se puede contestar a la pregunta del principio. El precio no sube porque haya más compradores que vendedores, sino porque hay más compradores con prisa que vendedores con prisa, y quien les vende ajusta su precio al ver ese desequilibrio. Cada compra a mercado es una pista: si llegan muchas seguidas, la probabilidad de que alguien sepa algo aumenta, y el creador de mercado sube sus dos precios para no seguir vendiendo barato. El precio no lo empujan los compradores; lo recolocan los que cotizan, a medida que aprenden del flujo.

Visto así, muchas formas del gráfico tienen menos misterio. Una mecha larga que vuelve enseguida suele ser una orden grande que ha atravesado un libro poco profundo, y el rebote posterior es la liquidez volviendo a ocupar su sitio. Un precio que se queda clavado durante horas en una zona suele ser un sitio donde hay alguien dispuesto a absorber todo lo que llegue.

Cuando el creador de mercado se va

La liquidez de un creador de mercado por cuenta propia no es una obligación, es una decisión comercial. Cotiza mientras el margen compensa el riesgo y se retira cuando deja de compensarlo. Y los momentos en que deja de compensar son, precisamente, los de pánico: volatilidad extrema, fallos en un exchange, noticias que nadie esperaba. Incluso los contratados suelen tener cláusulas que relajan sus obligaciones en condiciones extremas. El resultado es que la liquidez se evapora justo cuando más la necesitas.

El ejemplo más reciente y más grande es el 10 de octubre de 2025. El anuncio de aranceles del 100% a China desencadenó la mayor ola de liquidaciones de la historia de las criptomonedas, en torno a 19.000 o 20.000 millones de dólares en posiciones apalancadas cerradas en un solo día. Bitcoin pasó de unos 121.000 a unos 107.000 dólares, y muchas altcoins cayeron mucho más en minutos. Según un análisis de BitMEX publicado en enero de 2026, los sistemas de desapalancamiento automático de algunos exchanges cerraron las coberturas cortas de los creadores de mercado, que se quedaron con posiciones largas sin proteger en plena caída. Muchos dejaron de cotizar, y la profundidad de los libros de Bitcoin y Ethereum quedó en los niveles más bajos desde 2022 durante meses.

El creador de mercado de las altcoins

En los tokens pequeños la figura cambia de naturaleza. Ahí casi no hay creadores de mercado por cuenta propia, porque el negocio no da para tanto, y la liquidez la pone una firma contratada por el propio proyecto. El acuerdo más habitual se conoce como préstamo más opción de compra: poco antes del lanzamiento, el proyecto presta al creador de mercado una cantidad de tokens, normalmente entre el 1% y el 5% del suministro en circulación, para que pueda cotizar. Al final del contrato, el creador de mercado puede devolver los tokens o, si el precio ha subido por encima de un nivel pactado, quedárselos pagando ese precio.

El problema es el incentivo. Una opción de compra vale más cuanto más se mueve el precio y cuanto más alto acaba, así que quien la tiene gana con volatilidad y con subidas fuertes, no con un mercado tranquilo y profundo, que es lo que el proyecto dice estar comprando. Y como esos tokens prestados forman parte del suministro que puede salir al mercado, merece la pena tenerlos en cuenta al leer la tokenomics de un proyecto.

En el extremo está el fraude. Gotbit, una firma que se anunciaba como creador de mercado, se dedicó entre 2018 y 2024 a hacer operaciones consigo misma desde cuentas que controlaba para inflar el volumen de los tokens de sus clientes, y vendía ese servicio como una forma de conseguir que los listaran en exchanges mayores y en los agregadores de precios. Su fundador se declaró culpable en Estados Unidos y fue condenado en 2025 a ocho meses de prisión, con un decomiso de 23 millones de dólares en criptomonedas. No es un caso aislado: en los tokens pequeños, el volumen que ves puede ser en gran parte falso, y una de las señales de que algo no cuadra es un volumen enorme con un libro casi vacío.

Cuando la contrapartida es tu propia plataforma

Si compras en una aplicación que anuncia operaciones sin comisión, el coste no ha desaparecido: está en el precio que te enseña. La aplicación te vende a un precio algo peor que el del mercado y se queda la diferencia, o pasa tu orden a un creador de mercado que le paga por recibirla. Esto último se llama pago por flujo de órdenes, y la razón por la que a un creador de mercado le interesa pagar por las órdenes de particulares enlaza con todo lo anterior: son, en su gran mayoría, flujo sin información, el que menos selección adversa tiene y el más rentable de atender.

En la Unión Europea, ese pago por flujo de órdenes está prohibido en todos los países desde el 30 de junio de 2026, cuando expiró la excepción temporal que había mantenido Alemania. La prohibición se aplica a los instrumentos financieros regulados, como acciones o fondos cotizados; el negocio de fijar tú mismo el precio y ser la contrapartida del cliente sigue existiendo en muchas plataformas. La pregunta útil, antes de operar en cualquier sitio, es sencilla: ¿hay un libro de órdenes donde veo quién compra y quién vende, o el precio lo pone el mismo que me vende?

Lo que no hace el creador de mercado

Con todo esto es fácil caer en el extremo contrario y culpar a los creadores de mercado de todo lo que sale mal. Conviene separar lo que es mecánica de lo que es leyenda.

Qué cambia en tu forma de operar

Entender quién está al otro lado no te da una ventaja mágica, pero sí te ahorra errores caros.

El creador de mercado no es tu enemigo ni tu aliado: es un intermediario que vende inmediatez y la cobra según el riesgo que corre al dártela. Cuando entiendes que el precio que ves es el que alguien está dispuesto a ofrecer después de pensar quién eres y qué podrías saber, dejas de leer el gráfico como una pelea entre compradores y vendedores, y empiezas a leerlo como lo que es: el rastro de cómo se ha ido ajustando la liquidez a cada orden con prisa.

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