Gestión de Riesgo

Spread y slippage: cuánto se lleva de verdad la fricción en cada operación

Por TradingVital • Lectura de 8 min

Hay una cuenta que casi nadie hace y que explica por qué dos personas que siguen la misma estrategia acaban con resultados distintos. Sumas tus operaciones ganadoras, restas las perdedoras, y el número sale positivo. Luego miras el saldo real de la cuenta y no cuadra. La diferencia rara vez está en el análisis: está en lo que cuesta entrar y salir del mercado, un peaje que pagas en cada operación y que casi nunca aparece como una línea separada en ningún sitio.

Ese peaje tiene nombre: fricción. Y tiene una propiedad incómoda que lo hace más peligroso de lo que parece: no depende de si aciertas. Lo pagas igual en las operaciones buenas que en las malas, y se multiplica por el número de veces que operas, no por el resultado. Una estrategia con ventaja real puede ser rentable operando una vez por semana y ruinosa operando cinco veces al día, sin que nada de la estrategia haya cambiado.

1. Tres peajes, y solo uno aparece en la factura

Cada vez que abres y cierras una posición pagas tres cosas distintas, aunque el exchange solo te detalle una:

Los tres dependen de qué le pidas al exchange, y ahí el tipo de orden que eliges decide la mayor parte del asunto. Lo que viene a continuación no va de entender los tres conceptos, sino de ponerles un número.

2. La cuenta de un ciclo completo

Tomemos un caso favorable: un par muy líquido, en un exchange normal, con un tamaño pequeño comparado con la profundidad disponible. Entras a mercado y sales a mercado, que es lo que hace casi todo el mundo por comodidad. Los números aproximados de un ciclo completo, contando entrada y salida:

Suman 0,27% por ciclo completo. Dicho de otra forma: cada vez que abres y cierras, el precio tiene que moverse un 0,27% a tu favor solo para que salgas empatado. Visto en una operación aislada parece irrelevante. No lo es.

3. Lo que pasa al multiplicarlo por la rotación

La fricción no se suma: se compone, porque cada operación se aplica sobre el capital que dejó la anterior. Suponiendo que cada operación mueve el total de la cuenta y que ese 0,27% se mantiene estable, esto es lo que se lleva la fricción en un año, antes incluso de saber si tu estrategia acierta:

El último número no es un error de cálculo ni una exageración retórica. Una operativa de rotación alta que empate en bruto, con tantas ganadoras como perdedoras y del mismo tamaño, termina el año con una fracción de lo que empezó. Y ninguna de esas operaciones habrá parecido mala mientras ocurría. Esa es la razón por la que hay cuentas que se vacían despacio, sin una sola catástrofe que señalar.

Conviene ser honesto con el supuesto: si operas con una parte del capital y no con el total, el porcentaje sobre la cuenta baja en la misma proporción. Pero la conclusión no cambia de signo, solo de escala.

4. Por qué los estilos rápidos son estructuralmente más caros

Aquí está el problema de fondo: el coste de fricción es prácticamente fijo por operación, pero el recorrido que buscas se encoge según el estilo. Entre los distintos estilos de trading, un swing que persigue un 5% de recorrido deja en fricción alrededor del 5% de su objetivo bruto: molesto, pero asumible. Un scalp que persigue un 0,4% deja dos tercios. Y uno que persiga un 0,25% pierde dinero por sistema aunque acierte en todas.

No es que operar rápido sea más difícil solo por lo psicológico o por el ruido del gráfico. Es que la ventaja que necesitas para cubrir la fricción crece a medida que el objetivo se reduce. A partir de cierta frecuencia, el único que gana dinero de forma consistente es quien cobra la fricción en lugar de pagarla.

5. El mismo cálculo, en un par ilíquido

Repite la cuenta en un token pequeño y los números dejan de ser decimales. Un spread del 0,5% no es raro fuera de los pares principales, y con un tamaño mediano contra un libro fino el slippage puede ser de otro 0,3% por lado. El ciclo completo queda en 0,20% de comisión, 0,50% de spread y 0,60% de slippage: 1,30%, casi cinco veces el caso líquido.

Esto explica algo que se suele atribuir a la mala suerte. Entrar en un activo poco negociado con la idea de salir rápido si va mal es una trampa aritmética: pagas la fricción al entrar, la vuelves a pagar al salir, y la pagas agravada justo cuando quieres salir con prisa, porque el libro se vacía precisamente cuando el precio se mueve en serio y los niveles donde se había concentrado el volumen dejan de sostener nada.

6. Cómo medir la tuya, no la del ejemplo

Los números de arriba son un ejemplo con supuestos explícitos, no una medición de tu operativa. La tuya puede ser bastante mejor o bastante peor, y la única forma de saberlo es mirarla. El procedimiento no tiene ningún misterio:

Casi todos los exchanges permiten exportar el histórico en CSV, así que la cuenta se monta una vez y luego se repite sola. Es el mismo principio que hace útil llevar un registro de operaciones: sin datos propios, lo que tienes son impresiones.

7. Lo que sí reduce la factura

La fricción es el único coste de la operativa que puedes calcular con exactitud antes de asumirlo. No depende del mercado, ni de la noticia del día, ni de si tu análisis era bueno: depende de decisiones de ejecución que están enteramente en tu mano. Es, probablemente, la parte del resultado sobre la que más control tienes y a la que menos atención se le presta. Antes de buscar una estrategia mejor, merece la pena comprobar cuánto se está llevando por el camino la que ya tienes.

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